No hay extitución sino modos de extitucionalización

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A mediados del 2000, Francisco Tirado y Miquel Domènech empezaron a utilizar el concepto de extitución (ver Extituciones: del poder y sus anatomías), acuñado por Michel Serres (1995), para analizar los cambios que las innovaciones tecnológicas desencadenaban en las instituciones contemporáneas: por ejemplo, en los programas de desinstitucionalización de las personas con trastornos mentales severos (Vitores, 2002). En mi caso, la noción de extitución sirvió para orientar mi tesis sobre la ‘virtualización’ del cuidado en los servicios de teleasistencia domiciliaria (López, 2006).

Tanto para mi como para el resto, el concepto operó como una suerte de marco teórico con el que interpretar los datos. Así, los rasgos más distintivos de la teleasistencia domiciliaria adquirieron sentido a la luz de un proceso más amplio: la emergencia de formas sociales alternativas a las clásicas instituciones de cuidado, todas ellas basadas en el internamiento (residencial, hospitalario e incluso domiciliario).

En todos los casos, tomamos la extitución como lo ‘otro’ material de la institución. Así lo expresé en mi capítulo de Lo social y lo virtual (2006),

“las instituciones están basadas en un geometría social compuesta de líneas de fractura, donde el sistema de proximidades y lejanías es sustituido por una partición espacial en dos términos: como dice Serres (1996), “de un lado, la región de las razones y todas las victorias; de otro, el país desde donde estoy seguro de no ir jamás, por mi ánimo y mi energía espiritual, más allá de cualquier tentación que pueda tener” (Serres, 1996, p. 46). Manicomios, hospitales, cuarteles, conventos, talleres, prisiones y hogares modernos responden al juego de distinciones y divisiones propias de la racionalidad cartesiana. Las instituciones fragmentan, disgregan y separan para hacer visible la distinción. Construir una institución es constituir un espacio cartesiano, claro y distinto, donde “como el otro está allá y estoy seguro de ser diferente a él, entonces pienso correctamente”. En contraposición, la extitución es una ordenación social que no necesita constituir un “dentro” y un “a fuera” sino únicamente una superficie en la que se conectan y se desconectan multitud de agentes (Tirado y Domènech, 2001). Por lo tanto, las líneas de ruptura (Lefebvre, 1974) que definen el espacio abstracto de las instituciones disciplinares se convierten, en la extitución, en líneas de conexión. En ella, tomando a Bachelard (1965), podemos decir que no encontramos una topoanalítica sino una topofilia””

Sin embargo, fue Francisco Tirado (2001) quien sintetizó de manera más clara las características propias de la extitución en contraposición a las de la institución.

“La institución se asienta en una materialidad dura, lo hemos visto, cuerpos y edificios; la extitución se asienta sobre una materialidad blanda y mezclada, encontramos cuerpos pero también móviles inmutables que cruzan los diferentes edificios conectando los distintos actores. (…) La institución se define a través del plano, está planificada. La extitución solapa planos geométricos en una trama topológica (…) La materialidad dura permite que la institución instaure relaciones espesas, repetitivas y bien definidas. Las instauradas en las extituciones son variables y flotantes. La primera, de este modo, crea rutinas que conducen a una socialidad constante y perdurable. La segunda por el contrario crea movimiento. (…) La institución despliega algún tipo de encierro, ya sea físico o simbólico. La extitución es como un gran aparato de captura, incorpora, conecta. (…) La primera se asienta en una realidad local. Está claramente definida y el problema es alcanzar lo global. La segunda presenta un retrato local y parcial de una globalidad.” (Tirado, 2001, p. 590)

La noción de extitución representaba, por tanto, un intento por señalar las diferencias operativas en los mecanismos de poder contemporáneos. Sin embargo, esto trajo consigo nuevos problemas. Al menos para el trabajo que estaba haciendo en ese momento. A medida que el concepto ganaba peso y se convertía en una forma con la que filtrar el caso empírico, las diferencias ya tipificadas entre extitución e institución resultaron ser demasiado gruesas y rígidas para dar cuenta del caso con el nivel de detalle necesario. Sencillamente había cosas de la teleasistencia domiciliaria que desbordaban las fronteras que habíamos trazado entre extitución e institución.

Esto me hizo pensar que quizás era necesario volver sobre el concepto, reflexionar sobre los problemas que tuvimos con dicha noción y quizás restaurar un uso del término que eventualmente pudiera llevarnos por nuevos caminos. Quedó ahí, en un “quizás algún día”, hasta que me tope recientemente con un par de trabajos del Vivero de Iniciativas Ciudadanas (VIC). En estos trabajos VIC utiliza el término extitución para señalar por un lado el funcionamiento de iniciativas ciudadanas urbanas derivadas del 15M, claramente opuesto a las instituciones tradicionales (ver Extituciones: nuevas instituciones ciudadanas); y por otro lado, para guiar el diseño de espacios de cuidado para personas mayores no institucionales (ver Senior Urban Extitution).

Si tomamos estos trabajos y los que hicimos en su momento, es posible establecer una continuidad clara. El término se utiliza fundamentalmente para identificar una realidad, para agrupar y dar sentido a las características de funcionamiento de un dispositivo. El resultado es una suerte de: «Ah, claro, esto es una extitución!» Esto puede vivirse como una suerte de descubrimiento, un hallazgo. Sin embargo, también implica una clausura interpretativa, como ocurrió en mi caso. El hallazgo puede convertirse con demasiada rapidez en un simple reconocimiento. La culpa, de todos modos, no creo que sea del término, más bien de una suerte de ímpetu por sustantivizar, difícil de aplacar cuando la palabreja tiene tanto gancho.

Así, y a riesgo de parece aguafiestas y aburrido, creo que puede ser terapéutico desandar el camino para tratar de desustantivizar la noción y re-instalar el uso topológico y materialista que tenía para Serres.

Si volvemos a Atlas (Serres, 1995) veremos que el concepto de extitución no designa tanto un tipo de entidad como una lógica que afecta a dicha entidad, una suerte de proceso. La pregunta que nos invita a hacer Serres es: ¿cuál es el vector de extitucionalización que defina una determinada entidad? En este uso, la noción de extitución no designa una entidad opuesta a la institución sino un determinado proceso que podemos encontrar en organizaciones tanto institucionales como extitucionales. “La institución puede definirse como una lógica centrípeta de establecimiento de geometrías claras, mientras la extitución define una lógica topológica centrífuga” (Serres, 1995, p. 124). Lo importante es el modo. En el fondo, una señala el plano de lo actual y el otro el plano de lo virtual (Lévy, 1999), independientemente de la entidad que consideremos. Ambas lógicas operan tanto en plataformas de organización online como en instituciones de carne y ladrillo de toda la vida. De hecho, el entuerto con el término extitución se asemeja mucho al que encontramos cuando asimilamos la disciplina foucaultiana a la clausura de las instituciones. Foucault nos explica en Vigilar y Castigar que el encierro es recreado por las disciplinas normativas de un modo diferente porque éstas operan en los márgenes e incluso al margen de dicho encierro (de ahí por ejemplo la escolarización de la familia y la familiarización de la escuela).

Entender la extitución como una lógica o manera, en vez de como una realidad positiva, nos permite interrogar a las organizaciones sociales sin necesidad de identificarla con tipologías pre-establecidas. De hecho, si revisamos los conceptos de espacio liso y espacio estriado que proponen Deleuze y Guattari en Mil Mesetas, es posible entender la distinción entre institución y extitución como tendencias en un determinado terreno de juego, como dos conceptos que designan las potencias de organización y disolución que componen un espacio concreto y no como conceptos contradictorios que operan a partir de una relación dialéctica. Como dicen Deleuze y Guattari (1988):

“Los dos espacios sólo existen de hecho gracias a las combinaciones entre ambos: el espacio liso no cesa de ser traducido, transvasado a un espacio estriado; y el espacio estriado es constantemente restituido, devuelto a un espacio liso” (Deleuze y Guattari, 1988, p. 484).

Por lo tanto, lo importante no es tanto por afirmar que estamos ante una extitución o ante una institución. El reto, y es un reto bien complicado, es encontrar y describir los mecanismos específicos de institucionalización (territorialización) y extitucionalización (desterritorialización) que configuran un determinado dispositivo. Un reto que se vuelve si cabe aún más relevante cuando lo que buscamos al pensar o diseñar estos dispositivos es deliberadamente desplazar el binomio moral y espacial moderno.

Daniel López


  • Deleuze, G., & Guattari, F. (1988). Mil mesetas : Capitalismo y esquizofrenia. Valencia: Pre-Textos.
  • Lévy, Pierre. (1999). ¿Qué es lo virtual? Barcelona; Buenos Aires; México: Paidós
  • López, D. (2006). La teleasistencia domiciliaria como extitución. Análisis de las nuevas formas espaciales del cuidado. In F. J. Tirado & M. Domènech (Eds.), Lo social y lo virtual : Nuevas formas de control y transformación social (pp. 60-78). Barcelona: Editorial UOC
  • Serres, M. (1995). Atlas. Madrid: Cátedra
  • Serres, M. (1996). La comunicación : Hermes I. Barcelona: Anthropos Editorial del hombre.
  • Tirado, F. J., & Domènech, M. (2001). Extituciones: Del poder y sus anatomías. Politica y Sociedad, 36, 183-196
  • Vitores, A. (2002). From hospital to community: Case management and the virtualization of institutions. Athenea Digital, 1(6)
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2 comentarios

  1. […] Daniel López. No hay extitución sino modos de extitucionalización. […]

  2. […] Entender la extitución como una lógica o manera, en vez de como una realidad positiva, nos permite interrogar a las organizaciones sociales sin necesidad de identificarla con tipologías pre-establecidas. (López Gómez, 2014) […]

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